Re-descubriendo el Autismo
Honduras
En
la experiencia de trabajo con personas con discapacidad cognitiva, el
profesional va descubriendo día a día una realidad que para la mayoría de la
población (quienes no cuentan con esta condición o no tienen a alguien cercano
en esta situación especial); por ejemplo, las familias que cuentan con un
miembro con discapacidad, se enfrentan a un doble reto, ya que además del
sostenimiento económico y la educación que requiere el cuidado de los hijos, se
suman las exigencias de tiempo y recursos ante una situación desconocida e
inesperada. A nivel médico y social, es reconocido que las discapacidad puede presentarse por
diversos factores, y puede afectar a los seres humanos en diversas etapas de su
vida, (esto es algo que casi, deseamos ignorar el común de personas llamadas “normales”).
La OMS ha brindado un
concepto de discapacidad más amplio, “Discapacidad es un término general que
abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones
de la participación. Las deficiencias son problemas que afectan a una
estructura o función corporal; las limitaciones de la
actividad son dificultades para ejecutar acciones o tareas, y las restricciones
de la participación son problemas para participar en situaciones vitales” (OMS,
2011, parr. 1).
La
discapacidad se agrava en la medida en la que sociedad no brinda apertura a la
persona para el desarrollo de sus habilidades, en un mundo en el cual se valora
la competencia, la carencia de un miembro o una deficiencia en el desempeño,
son vistas como algo negativo, como apunta Arce: “Las discapacidades se crean
en la interacción entre actitudes, acciones, culturas, creencias, políticas y
prácticas institucionales discriminatorias con las deficiencias, el dolor o las
enfermedades crónicas” (Arce, 2008, p. 270) es decir, que es la sociedad misma quien incapacita al sujeto, al no
brindarle oportunidades de desarrollo y de mejoramiento de su calidad de vida.
A
nivel de funcionamiento social, la
discapacidad cognitiva/mental es más
difícil de tratar que una discapacidad física, puesto que en algunos casos,
para la segunda se necesita sólo de rehabilitación a nivel de movilidad de
miembros, (como terapia física, dotación de prótesis, etc.) mientras que para
una persona que presenta deficiencias a nivel cognoscitivo, (en su comprensión
del medio, razonamiento ante situaciones que no son predecibles, emocionalidad
alterada o incapacidad de relación efectiva con otras personas) por lo tanto,
debe existir mayor atención y supervisión constante para ellos.
El
autismo es un trastorno sumamente complejo, para describir un poco este síndrome, debe iniciarse por el
significado de su nombre: “el término autismo, proviene del griego autos que significa sí mismo, y refiere a la
expresión de “ausente o perdido” (Coto, 2007, p. 170), se le conoce a nivel clínico como síndrome o
como “trastorno del espectro autista” (TEA); que en la quinta edición del Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V, 2013) es clasificado dentro de los trastornos del desarrollo neurológico; y las
características que le definen se presentan en los sujetos en cuadros variados,
no existe un patrón específico que describa a todos los casos, y afecta varias
áreas del funcionamiento de la persona, tanto a nivel de socialización,
comunicación, desempeño en actividades de la vida diaria, control de impulsos
y, en ciertos casos, requiere de medicación permanente. Se presenta en su mayor
parte en sujetos del sexo masculino, pero, a pesar de que la prevalencia del
TEA es superior en los varones, “las mujeres afectadas presentan, en general,
formas más graves” (Cabrera, 2007 p.
209), al describir gravedad, se hace una comparación del funcionamiento motor,
de lenguaje y afectación neurológica, que, en el caso de presentarse en el sexo
femenino, es más severa.
Muchas
las discapacidades son notables a simple vista, (hay rasgos físicos que
identifican algunos síndromes); pero ese no es el caso del TEA.Aunque los
primeros investigadores pensaron que los niños autistas tienen una inteligencia
normal (Kanner, 1943), hoy se admite universalmente que el autismo suele
asociarse a la deficiencia mental (Rutter, 1997). En el caso de muchos niños
autistas, se dan niveles evolutivos muy bajos o disarmónicos, junto con una fisonomía
inteligente, este hecho puede ser muy equívoco para el educador. (Rivière,
1997, p. 241). El TEA se ha visto rodeado de mitos y conjeturas erróneas,
quienes hacían hipótesis sobre una fría relación entre padres-hijos, o los que
tipificaban al niño autista como “genio” poco a poco han ido descubriendo que
no hay un único patrón de conducta, así como la personalidad es única, el tener
un diagnóstico clínico no engloba todos los casos por igual, ni es una etiqueta
que defina al sujeto, de ahí el abandono de adjetivos peyorativos para personas
con discapacidad (olvidarse del “cieguito”, el “cojo” o el “loquito”) por
respeto a su dignidad como seres humanos, diferentes, si, (y en muchos
aspectos) pero que merecen igual respeto y más apoyo socio-educativo, porque se
enfrentan a retos enormes.
Gabriela Carranza Andino. Psicología/UNAH-
Msc. Calidad y Equidad de la Educación. UPNFM/Honduras
Referencias:
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Soluciones Pedagógicas para el Autismo, Quilmes, Argentina. Ed. Landeira.
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Kanner y Hans Asperger. Revista de la
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Cabrera, D. (2007) Generalidades sobre el autismo. Revista
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Coto Choto,, M. (2007). Autismo infantil: el estado de la cuestión. Revista de Ciencias Sociales (Cr), II (116) Recuperado de: http://148.215.2.11/articulo.oa?id=15311612
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de: http://www.who.int/topics/disabilities/es/ , visitado:
sábado 23 de marzo de 2013.
[6]
Rivière, A (1997) El tratamiento del autismo como trastorno del desarrollo: principios
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Martos J. (Comp) El tratamiento del autismo. Nuevas perspectivas. Ministerio de
Trabajo y Asuntos Sociales, Asociación de Padres de Niños Autistas (APNA). Madrid,
España,
